Los bancos centrales siguen comprando oro

infoRETAIL.- Las compras de los bancos centrales sumaron 863 toneladas en 2025, por debajo de las más de 1.000 toneladas anuales de los tres años anteriores, pero todavía muy por encima de lo habitual hace una década. En 2026 el patrón se ha vuelto más irregular: el primer trimestre fue flojo y el segundo, con 289 toneladas, fue el mejor segundo trimestre jamás registrado. Todo ocurre mientras el precio del oro corrige con fuerza desde sus máximos. Para quien tiene ahorros y duda si imitar a las autoridades monetarias, la pregunta útil no es cuánto compran, sino por qué lo hacen y si esas razones sirven a un particular.

Por qué los bancos centrales acumulan oro

Un banco central no busca rentabilidad a corto plazo. Busca que sus reservas no dependan de un solo emisor, y en la práctica eso suele significar menos exposición al dólar. El punto de inflexión se sitúa en 2022: tras la invasión de Ucrania, Occidente inmovilizó cerca de la mitad de las reservas internacionales de Rusia, unos 300.000 millones de dólares. Fue una demostración de que los activos en divisa extranjera pueden quedar bloqueados por decisiones políticas, algo que no le ocurre al oro custodiado dentro de las propias fronteras.

El Banco Popular de China es el ejemplo más seguido. Compró durante 18 meses seguidos, hizo una pausa en mayo de 2024 y retomó las compras en noviembre de ese año. Sus reservas subieron en septiembre de 2026 por 23.º mes consecutivo, con el mayor aumento mensual en tres años. Entre los grandes compradores recientes también aparece el banco central de Polonia, el mayor comprador neto reportado en 2025, con 102 toneladas.

Conviene no leer estas compras como un voto de confianza unánime. El banco central de Rusia fue el mayor vendedor del segundo trimestre de 2026, y varias instituciones han vendido o intercambiado oro cuando el precio se disparó. Un banco central actúa con horizontes de décadas, no necesita liquidez inmediata y no tributa por sus ganancias. Quien se pregunte cómo invertir en oro debe separar lo que hacen estas instituciones de lo que le conviene a un ahorrador, que sí puede necesitar el dinero antes, paga impuestos y soporta costes.

Compras récord, precio a la baja

Este año ha dejado un aviso útil. El oro cerró septiembre en torno a 4.157 dólares, un 21% por debajo del cierre mensual de febrero, que fue el más alto de 2026. Y sin embargo, los bancos centrales compraron una cifra récord para un segundo trimestre en plena caída del precio. Quien hubiera comprado en el cierre de febrero estaría hoy con pérdidas cercanas al 21%.

La lección es que las compras oficiales no funcionan como señal de momento de compra. Responden a objetivos de reservas, no a la evolución del precio en los próximos meses. También conviene recordar que la relación clásica entre el oro y los tipos de interés reales de EE. UU. se ha debilitado en los últimos años: el oro rinde cero, así que suele sufrir cuando las expectativas de tipos suben, y la corrección de 2026 ha coincidido con más inflación esperada, un retraso en las bajadas de tipos y un dólar más fuerte. Nadie sabe cuánto durará cada fase.

El papel del oro en una cartera

El argumento más repetido a su favor es la diversificación. En 2022 acciones y bonos cayeron a la vez (el S&P 500 perdió en torno a un 18% y los bonos estadounidenses cerca de un 13%) y el oro cerró el año prácticamente plano. La clásica cartera 60/40 tuvo uno de sus peores ejercicios en décadas.

Pero el oro tiene límites que no se suelen mencionar:

•    No genera ingresos. Sin dividendos ni cupones, solo gana si el precio sube.

•    Es volátil. Entre 2011 y 2015 cayó cerca de un 45% desde su máximo. Tras el pico de 1980 tardó casi tres décadas en recuperar ese nivel en términos nominales.

•    Su correlación con otros activos no es estable. Que haya amortiguado una crisis no garantiza que lo haga en la siguiente.

Por eso quienes lo incluyen suelen darle un peso moderado, con el rango del 5% al 10% como referencia habitual en los estudios del sector, aunque no hay consenso y cada perfil de riesgo cambia el resultado. Es una orientación, no una recomendación.

Cómo invertir en oro: vías y costes

Vías Costes habituales Ventajas Inconvenientes
Oro físico (lingotes, monedas) Prima sobre el precio spot, custodia, seguro Posesión directa; el oro de inversión está exento de IVA Diferencial entre compra y venta, custodia, menor liquidez
ETC respaldados por oro físico Comisión anual (TER) de entre el 0,12% y el 0,39% según el producto Liquidez y facilidad; cotizan como una acción Riesgo del emisor y de la estructura; muchos cotizan en dólares
Fondos o ETF de mineras Comisiones del fondo Pueden amplificar los movimientos del oro No es oro: añade riesgo empresarial y más volatilidad

Los ETC se compran a través de un bróker. Cada vía responde a un objetivo distinto: el oro físico encaja con quien busca tenencia directa a largo plazo, y los ETC con quien prioriza liquidez y costes contenidos.

Divisa e impuestos en España

Divisa. El oro cotiza en dólares. Si el dólar se debilita frente al euro, la rentabilidad de un inversor en euros se reduce aunque el oro suba, y al revés. Existen productos con cobertura de divisa, con un coste adicional.

Fiscalidad. Las ganancias por vender oro, físico o a través de un ETC, tributan como ganancia patrimonial en la base del ahorro del IRPF. En territorio común, los tipos van del 19% para los primeros 6.000 euros al 30% para la parte que supere los 300.000, pasando por el 21% hasta 50.000, el 23% hasta 200.000 y el 27% hasta 300.000. La compra de oro de inversión que cumpla los requisitos está exenta de IVA; las joyas y las monedas numismáticas, no.

Riesgos que conviene tener claros

•    Caídas prolongadas. El oro puede pasar años lejos de sus máximos.

•    Sin rendimiento propio. Si el precio no sube, no aporta nada.

•    Costes y divisa, que reducen el resultado neto.

•    Invertir por titulares. “Lo compran los bancos centrales” no es una razón suficiente: sus objetivos y condiciones no son los de un particular.

Invertir implica riesgo de pérdida de capital. Este artículo es informativo y no constituye asesoramiento financiero personalizado.