Ganadería vacuna en los campos gallegos

infoRETAIL.-  El Consejo Regulador de las IGPs Ternera Gallega y Vaca Gallega-Buey Gallego manifiesta su preocupación por las posibles consecuencias del acuerdo entre la UE y Mercosur para el sector del vacuno de carne y ha reclamado medidas que garanticen una competencia en igualdad de condiciones, así como mejoras en el marco de la Política Agraria Común (PAC).

El órgano regulador coincide mayoritariamente con las demandas trasladadas por las organizaciones ganaderas en relación con el tratado comercial, al considerar que puede favorecer la entrada de carne procedente de terceros países con normativas y controles en materia de calidad, sostenibilidad y bienestar animal menos exigentes que los vigentes en la Unión Europea. En este sentido, el presidente del consejo regulador, Jesús González Vázquez, señala que “desde las IGPs Ternera Gallega y Vaca Gallega-Buey Gallego reclamamos medidas efectivas y mutuas para poder competir en igualdad de condiciones y así garantizar la seguridad alimentaria, la viabilidad del sector y el futuro de nuestro medio rural”.

El acuerdo con Mercosur facilitaría la importación de carne de países de América del Sur con costes de producción más bajos y requisitos menos estrictos en ámbitos sanitarios, medioambientales o laborales. Según el Consejo Regulador, esta situación puede suponer una amenaza para el sector gallego de vacuno de carne, por lo que solicita a las administraciones la aplicación de salvaguardas y controles “reales y eficientes” que eviten situaciones de competencia desleal.

Jesús González Vázquez: “Desde las IGPs Ternera Gallega y Vaca Gallega-Buey Gallego reclamamos medidas efectivas y mutuas para poder competir en igualdad de condiciones y así garantizar la seguridad alimentaria, la viabilidad del sector y el futuro de nuestro medio rural”

En este contexto, el consejo regulador subraya la importancia de la trazabilidad, el control y la certificación como elementos de garantía. Las ganaderías inscritas en Ternera Gallega y Vaca Gallega-Buey Gallego se diferencian por asegurar el origen y la trazabilidad del producto mediante un sistema de control que abarca todas las fases de la cadena, desde las explotaciones y las industrias cárnicas hasta los puntos de venta, así como por cumplir estándares certificados de bienestar animal. Las Indicaciones Geográficas Protegidas, identificadas por sus logotipos y sellos europeos de calidad, representan, según el organismo, una garantía para los consumidores.

Asimismo, el consejo regulador considera necesario un mayor apoyo por parte de las administraciones europeas, estatales y autonómicas a los productos de calidad diferenciada y a la transparencia del mercado. Frente a los grandes volúmenes productivos de los países de Mercosur, defiende que la Unión Europea mantenga su apuesta por la soberanía alimentaria y por el valor añadido de las IGPs, vinculadas a modelos de producción tradicionales, explotaciones familiares y pequeñas y medianas ganaderías. Actualmente, más de 8.000 explotaciones están inscritas en Ternera Gallega, muchas de ellas ubicadas en zonas de media y alta montaña, con un papel relevante en el mantenimiento del medio rural.

El presidente del consejo regulador, Jesús González Vázquez, también ha señalado que “no podemos estar de acuerdo con la paradoja de que el sector ganadero reciba críticas por su impacto ambiental y deba cumplir exigencias para reducir sus emisiones, mientras, al mismo tiempo, este tratado favorece la importación de carne desde países de América del Sur, con la huella ambiental que supone su transporte”.

Efectos de la PAC
En relación con la próxima PAC, el Consejo Regulador también se muestra de acuerdo con las demandas del sector para que la Unión Europea mantenga, cuando menos, el actual nivel de financiación en el nuevo período de la PAC y se conserven los pilares que respaldan las ayudas directas y las ayudas al desarrollo rural.

Asimismo, el presidente del consejo regulador, Jesús González Vázquez, señala que “reivindicamos una mayor estabilidad en las políticas que afectan al sector primario y una mayor simplificación de la Política Agraria Común, reduciendo las excesivas exigencias burocráticas actuales que afectan negativamente a los ganaderos y ganaderas, así como que haya una dotación presupuestaria potente que fomente, de verdad, la incorporación de la juventud al sector primario”.