Presentación del estudio de Asedas

infoRETAIL.- El precio final de los alimentos en la cadena agroalimentaria responde, con carácter general, a costes reales, riesgos asumidos e inversiones realizadas, sin que se detecten márgenes abusivos en los distintos eslabones. Esta es una de las principales conclusiones del estudio 'Análisis de la cadena de valor agroalimentaria: metodología para la comparación precisa de precios origen-destino', presentado en Madrid.

El informe ha sido elaborado por el profesor de Economía de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, Manuel Hidalgo, y se ha dado a conocer en un acto organizado por la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas) y la Confederación Andaluza de Empresarios de Alimentación y Perfumería (CAEA), con la presencia del director general de Alimentación del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, José Miguel Herrera.

El estudio plantea una metodología orientada a mejorar la precisión en el análisis de la formación de precios y cuestiona los enfoques que comparan de forma directa los precios en origen y destino. Según el informe, estos análisis generan distorsiones al no tener en cuenta los procesos intermedios de la cadena agroalimentaria.

La metodología propuesta se estructura en cuatro niveles comerciales: origen (producción primaria), transformación (manipulación o procesado), mayorista (distribución y logística) y consumidor (venta minorista)

En concreto, identifica cinco limitaciones principales: la invisibilización de eslabones intermedios, la agregación de funciones económicas diferenciadas, la falta de consideración de la dimensión temporal de las campañas, la subestimación de la complejidad técnica y el cuestionamiento de la legitimidad económica de los servicios. En este sentido, el profesor de Economía de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, Manuel Hidalgo, señala que “estas distorsiones no son meramente técnicas, sino que orientan hacia soluciones populistas cuando el análisis riguroso demuestra la necesidad de políticas basadas en evidencia”.

La metodología propuesta se estructura en cuatro niveles comerciales: origen (producción primaria), transformación (manipulación o procesado), mayorista (distribución y logística) y consumidor (venta minorista). A partir de este esquema, el análisis establece seis requisitos para garantizar la validez de los resultados: exhaustividad en la identificación de eslabones, precisión en la definición de precios, validación multi-fuente de los datos, representatividad estadística y actualización sistemática que permita reflejar la evolución temporal de precios y costes.

El informe se completa con el análisis de cinco cadenas de valor -aceite de oliva, leche, pollo, limón y patata- en las que se aplica esta metodología. En cada caso se detallan los costes asumidos y el valor añadido generado en cada fase de la cadena. Asimismo, el estudio concluye que las variaciones de precios entre campañas responden a factores económicos vinculados a la disponibilidad de producto y a las condiciones de producción y recolección, y no a prácticas especulativas.