infoRETAIL.- Hoy, 1 de julio, la Unión Europea comienza a aplicar la conocida como 'Tasa Shein', es decir, la nueva tasa de tres euros por categoría arancelaria en envíos inferiores a 150 euros. Se trata de un recargo fijo para los pequeños paquetes que entren en el mercado comunitario, principalmente por compras realizadas online a través de plataformas de bajo coste, como Shein, Temu o AliExpress.
A partir de noviembre, se prevé que este impuesto de tres euros -que se aplica por categoría de producto, no por pedido- se incremente con nuevos recargos de gestión.
El acuerdo permitirá la aplicación de esta tasa de manera temporal hasta que entre en vigor la reforma arancelaria definitiva prevista para 2028, aunque el mecanismo prevé la posibilidad de prorrogar la medida más allá de esa fecha si para entonces no está en marcha la reforma aduanera prevista.
A raíz de esta entrada en vigor, el sector logístico considera imprescindible que la aplicación de la tasa “vaya acompañada de una profunda modernización de los sistemas aduaneros”. Por ello, reclama la automatización integral de los procesos mediante sistemas digitalizados e integrados entre plataformas de e-commerce y autoridades aduaneras, así como la simplificación de la clasificación arancelaria para reducir la intervención manual y evitar cuellos de botella.
Francisco Aranda (UNO): “El verdadero reto no son los tres euros del recargo, sino la capacidad del sistema para absorber millones de nuevas declaraciones sin generar retrasos, cuellos de botella ni saturaciones en la cadena logística”
“El verdadero reto no son los tres euros del recargo, sino la capacidad del sistema para absorber millones de nuevas declaraciones sin generar retrasos, cuellos de botella ni saturaciones en la cadena logística”, ha señalado el presidente de la patronal UNO, Francisco Aranda.
La patronal considera igualmente prioritario reforzar con urgencia los recursos humanos y tecnológicos de las aduanas para hacer frente al extraordinario volumen de mercancías que recibe cada día la UE, con más capacidad operativa, sistemas informáticos más ágiles, mayor automatización y un refuerzo de las infraestructuras en aeropuertos y centros logísticos. Los operadores creen que las aduanas actuales no están preparadas para el volumen.
Asimismo, reclama una auténtica ventanilla única europea e igualdad de criterios en todos los Estados miembros. “No podemos permitir que cada país interprete la norma de manera diferente porque eso provocaría desvíos de tráfico, desigualdad competitiva entre hubs logísticos y pérdida de eficiencia para toda la cadena de suministro”, señala Aranda.
La patronal insiste también en la necesidad de evitar que la aplicación de la tasa genere costes administrativos desproporcionados o fricciones en la experiencia del consumidor, garantizando su integración transparente en el proceso de compra online. Además, defiende la necesidad de un periodo transitorio suficiente que permita adaptar de forma progresiva los sistemas tecnológicos y operativos de todos los operadores implicados, acompañado de pruebas piloto y criterios de flexibilidad durante la fase inicial de implantación.
Cambio estructural en el comercio
Aranda ha explicado que “la nueva tasa supondrá un cambio estructural en el comercio electrónico internacional de bajo coste, con impacto directo tanto en precios como en la operativa logística”. UNO subraya que el efecto más inmediato será el encarecimiento de millones de compras de pequeño importe, especialmente en plataformas de comercio electrónico extracomunitarias.
“En los productos de bajo valor, cualquier coste fijo tiene un efecto desproporcionado sobre el precio final”, ha explicado Aranda, quien considera previsible una reducción de las compras impulsivas, una caída de los pedidos unitarios y una mayor consolidación de envíos.
La patronal considera que este cambio de escenario acelerará una reconfiguración de las estrategias comerciales de las grandes plataformas extracomunitarias, con menor agresividad promocional, subida progresiva de precios y mayor uso de almacenes en la UE.
Como consecuencia de esta mayor complejidad operativa, los flujos logísticos internacionales tenderán a reorganizarse hacia modelos más centralizados. Ganarán peso los hubs europeos, aumentará el almacenamiento intracomunitario y se reducirá el envío individual directo desde origen. “Además, este cambio favorecerá el desarrollo de infraestructuras en países como España, Países Bajos, Bélgica, Polonia o Alemania”, ha indicado Aranda.