Bromelina en polvo, Peris

infoRETAIL.- Peris impulsa su estrategia de reducción del desperdicio alimentario y valorización de subproductos con el desarrollo de un proyecto para la obtención de bromelina a partir de los corazones de piña generados en su línea de IV gama. La iniciativa permite transformar un subproducto habitual del procesado de fruta en un complemento alimenticio y funcional destinado a aplicaciones en el ámbito farmacéutico, la nutrición y la salud.

“El objetivo a corto, medio y largo plazo es aprovechar al máximo cada materia prima que entra en nuestras instalaciones por una cuestión de responsabilidad. Este tipo de proyectos permite avanzar hacia un modelo más eficiente y sostenible, manteniendo la calidad y el rigor en los procesos”, afirma el director general de Vicente Peris, Alberto Montaña.

En el procesado de piña para IV gama, el corazón del fruto queda fuera del producto final listo para consumir. Tradicionalmente, este subproducto ha tenido usos de bajo valor o ha sido destinado a otras aplicaciones, como la industria del zumo o la ganadería. Peris genera al año cerca de 20.000 kilos de corazones de piña.

Alberto Montaña: “Este tipo de proyectos permite avanzar hacia un modelo más eficiente y sostenible, manteniendo la calidad y el rigor en los procesos”

A través de este proyecto, Peris convierte ese subproducto en una materia prima para la obtención de bromelina, una enzima presente de forma natural en la piña y utilizada en el ámbito digestivo. Este desarrollo se enmarca en la línea de trabajo de la compañía, basada en el aprovechamiento integral del producto y la colaboración con entidades tecnológicas y universidades para reducir el impacto de su actividad.

Uno de los principales retos del proyecto ha sido preservar la actividad de la bromelina desde el momento en que se procesa la fruta. Se trata de una enzima sensible cuya degradación comienza tras el corte si no se actúa con rapidez y control.

Para ello, tal y como señala la empresa, se ha diseñado un proceso que comienza con la estabilización del corazón de la piña en la sala blanca para frenar su oxidación. Posteriormente, la extracción se realiza mediante liofilización farmacéutica para eliminar el agua y concentrar el compuesto. El proceso continúa en un laboratorio certificado, donde se garantiza la integridad del principio activo y su pureza.

El resultado es un extracto con 500 GDU, un valor que mide la actividad enzimática, con una estabilidad mínima de cinco años y trazabilidad completa.

Con esta iniciativa, la empresa familiar de tercera generación, con más de 80 años de trayectoria en el sector hortofrutícola, refuerza su actividad en IV gama mediante la integración de procesos biotecnológicos en su cadena de valor. La obtención de bromelina a partir de corazones de piña se suma a otros procesos orientados a mejorar la eficiencia y reducir el impacto ambiental, dentro de un modelo de producción basado en la economía circular.