infoRETAIL.- La pandemia, las tensiones geopolíticas, los conflictos armados, las disrupciones logísticas y la volatilidad energética han puesto de manifiesto la fragilidad de las cadenas de suministro globales y han obligado al sector retail a replantear su enfoque. Ahora, además de optimizar costes, hay que garantizar disponibilidad, estabilidad y confianza.
En este nuevo escenario, determinadas categorías están emergiendo como auténticos “refugios” dentro del lineal. Entre ellas, las legumbres destacan por su capacidad de responder simultáneamente a varios de los retos actuales: seguridad de suministro, accesibilidad económica, valor nutricional y sostenibilidad.
En el caso de Europa, donde se sigue dependiendo, en mayor o menor medida, de importaciones agroalimentarias clave, entra en juego un factor de incertidumbre estructural debido a las tensiones comerciales entre grandes bloques, las restricciones a la exportación en países productores y la inestabilidad en regiones estratégicas. A esto se suma el impacto del cambio climático sobre las cosechas, que añade volatilidad a los precios y reduce la previsibilidad.
Para los retailers, esto se traduce en un riesgo creciente de roturas de stock, incremento de costes y pérdida de competitividad. Y obliga a los distribuidores a revisar su surtido y el papel estratégico de cada categoría.

Las categorías refugio: una nueva lógica en el lineal
La consolidación de un enfoque más defensivo en la gestión del surtido, donde los category managers buscan maximizar rotación o margen y minimizar riesgo, está dando especial relevancia a las “categorías refugio”.
Se trata de productos con una larga vida útil, lo que permite su almacenamiento; baja volatilidad de precios; alta rotación estructural; versatilidad de uso, lo que garantiza una demanda constante; y producción diversificada, lo que reduce la dependencia de una única región.
“Las legumbres cumplen con todos estos criterios, lo que explica su creciente relevancia en la estrategia de compra de muchos retailers europeos”, indica José Luis Díez, director gerente de Autor Foods, empresa especializada en la elaboración de legumbres cocidas.
Díez recuerda que, históricamente, las legumbres han sido consideradas una categoría básica, pero asegura que han demostrado un comportamiento especialmente robusto en momentos de incertidumbre económica. En este sentido, indica que, “durante periodos inflacionarios, su consumo tiende a aumentar porque son una de las fuentes de proteína más económicas, tienen un alto poder saciante y son muy versátiles en la cocina”.
Además, el auge de la proteína vegetal, impulsado tanto por razones de salud como de sostenibilidad, ha reforzado su posicionamiento. A diferencia de otras alternativas plant-based más procesadas, las legumbres cuentan con una ventaja clave: son un producto natural, tradicional y de confianza. Y así son percibidas por los consumidores.
“Y desde el punto de vista logístico, su capacidad de conservación las convierte en un activo estratégico. Frente a categorías perecederas o altamente dependientes de la cadena de frío, las legumbres permiten mayor flexibilidad en almacenamiento y distribución”, añade el director gerente de Autor Foods.

El papel del proveedor: de fabricante a socio estratégico
Las legumbres están pasando de ser un producto de fondo de armario a convertirse en un elemento estratégico dentro del lineal. En este nuevo escenario, el rol del proveedor también está evolucionando. Ya no basta con garantizar precio competitivo; los retailers buscan partners capaces de aportar seguridad de suministro, flexibilidad productiva, capacidad de innovación y conocimiento de la categoría.
Es aquí donde entran en juego compañías especializadas que combinan experiencia industrial con una visión estratégica del mercado. “En los últimos años hemos visto un cambio claro en las prioridades de nuestros clientes. La conversación ya no gira únicamente en torno al coste, sino en torno a la fiabilidad. Poder garantizar suministro, incluso en contextos complejos, se ha convertido en un factor diferencial”, explica Díez.
El director gerente de Autor Foods considera que uno de los grandes aprendizajes de las crisis recientes ha sido el coste real de la incertidumbre. En este sentido recuerda que una rotura de stock no solo implica pérdida de ventas, sino también impacto en la percepción del consumidor y en la fidelidad hacia la enseña.
Por eso, trabajar con proveedores con capacidad industrial consolidada y procesos robustos se convierte en una ventaja competitiva. “Los retailers necesitan reducir su exposición al riesgo. Eso pasa por trabajar con partners que tengan control sobre su cadena de valor y capacidad de adaptación. La estabilidad operativa ya no es un extra, es un requisito”, añade José Luis Díez.

Una oportunidad estratégica para el retail
En este nuevo contexto, Autor Foods se posiciona como un actor relevante dentro de la categoría de legumbres cocidas aportando, precisamente, los elementos que el mercado demanda: especialización, capacidad productiva y enfoque en marca de distribuidor.
Sin embargo, no todos tienen tan claro su papel y muchos operadores se preguntan cómo prepararse para futuras disrupciones. La respuesta pasa, en gran medida, por construir modelos más resilientes. Y eso implica tomar decisiones que, hasta hace poco, podían parecer conservadoras, como el hecho de apostar por categorías estables, reforzar relaciones con proveedores fiables y priorizar la seguridad de suministro.
En ese planteamiento, las legumbres ofrecen una respuesta táctica a los retos actuales y una oportunidad estratégica a largo plazo. “La resiliencia es la base sobre la que se va a construir el retail alimentario de los próximos años. Y hay categorías, como las legumbres, que están especialmente bien posicionadas para formar parte de esa base”, concluye Díez.