infoRETAIL.- Las grandes campañas comerciales pueden llegar a estresar a consumidores y trabajadores de la distribución. Navidad representa uno de los momentos de mayor dinamismo en compras, donde los trabajadores de las empresas de retail viven jornadas intensas, en las que tienen que atender a menudo a clientes impacientes y nerviosos en busca de los mejores regalos.

“En un principio, el estrés derivado de una campaña puntual no tiene que afectar a nuestra salud, incluso puede resultar estimulante puesto que nos activa”, subraya Míriam Díez, doctora en Psicología y responsable del área de Universidad de Escodi.

“Cuando acabe la campaña podremos recuperarnos y volver al ritmo habitual de trabajo. El problema surge cuando esta situación de tensión se convierte en permanente, se hace crónica”, advierte. En este sentido, recuerda que entre el 50% y el 60% de los días laborables perdidos se pueden atribuir al estrés laboral.

En su opinión, los trabajadores son los que tienen un mayor riesgo de sufrir estrés, sobre todo si de forma sostenida se produce un desajuste entre los recursos de que disponen para hacer su trabajo y las demandas del entorno. “Para prevenir este desequilibrio, hace falta un cambio de mentalidad en las empresas”, recomienda.

La docente explica que el riesgo de sufrir estrés laboral puede ir en aumento entre el personal que trabaja en las tiendas o en contacto con los clientes porque se pide más implicación, trabajar en equipo y de forma menos jerárquica. “Y esto puede tener un riesgo mayor de enfermedades psicosomáticas (como el estrés), si no se cambian en paralelo formas de trabajar y condiciones de trabajo”, insiste Díez.

Propuestas
Para gestionar el estrés, considera necesarios los programas de atención individualizada, como talleres de relajación y mindfulness (atención plena), si bien, matiza que no son suficientes. “Vale la pena hacer benchmarking (aprendizaje comparativo) con otros sectores”, comenta la doctora en Psicología.

A modo de ejemplo, en el campo sanitario, estudios realizados han puesto en evidencia que el paciente no es el principal foco de estrés, sino la percepción que tiene el trabajador respecto al apoyo que recibe de su superior y de la institución. En la medida en que perciba que su jefe no le apoya y que la institución para la que trabaja no le presta atención, aumentará de forma exponencial el riesgo de que enferme.
 
“El sector del comercio es actualmente un entorno trepidante, que ofrece muchas oportunidades de carrera profesional a los profesionales preparados y motivados para hacerlo.

Por ello, también es importante que las empresas cuiden su salud física y mental”, ha destacado Míriam Díez, que recuerda que “los equipos de venta tienen en sus manos el corazón que hace latir el negocio: el cliente”.