infoRETAIL.- “España lidera el absentismo por incapacidad temporal (IT) en Europa y, por tanto, en el mundo”. Así de contundente se ha mostrado esta mañana el el director general de Umivale Activa, Héctor Blasco (a la derecha, en la imagen), quien señala que este fenómeno ha crecido un 129% en España desde 2014, frente a la subida del 29% de la media europea.
Asimismo, España registra 4,9 semanas perdidas por enfermedad por trabajador y año, la cifra más elevada de la OCDE, con un incremento del 69% desde 2018, frente al 15% de media. Estas cifras corresponden al primer Observatorio Aecoc del Absentismo Laboral, elaborado junto a Marlex en colaboración con Umivale Activa, que ha sido presentado esta mañana en Madrid, en un acto en el que ha estado presente infoRETAIL.
En el encuentro ha participado el presidente de Aecoc, Ignacio González (en el centro, en la imagen), que ha iniciado su intervención dando el pésame a las familias de los fallecidos por el accidente ferroviario sucedido esta mañana en Toledo y deseando una pronta recuperación a los heridos.
El absentismo por IT ha crecido un 129% en España desde 2014, frente a la subida del 29% de la media europea. “Ha alcanzado a niveles que son incompatibles con la sostenibilidad”, remarca Ignacio González
El directivo ha enfatizado que el absentismo no es un problema de salud, sino de gestión y ha matizado que este informe de Aecoc no responde a un deseo de “alimentar el ruido ni señalar culpables”, sino para analizar con rigor y contribuir a encontrar soluciones. “La gestión del absentismo en España es peor que en nuestros vecinos. No creo que haya otra razón que explique por qué los datos en nuestro país son peores que en el resto de Europa. Hay que mejorar la gestión en todos los ámbitos”, ha remarcado.
“El absentismo ha alcanzado a niveles que son incompatibles con la sostenibilidad, no solo desde el punto de vista de las horas perdidas, sino también del coste”, advierte González, quien avanza que España cerrará este año con un coste anual provocado por el absentismo laboral de 36.000 millones de euros, de los que la mitad recae sobre las empresas. El impacto económico total alcanza los 92.000 millones de euros, lo que supone la tercera partida más importante del gasto publico, tras pensiones y sanidad, y por delante de educación.
“Las empresas queremos actuar y pedimos colaboración y no confrontación. No se trata de poner en la palestra al culpable, sino de, entre todos, tratar de solucionar un problema país”, ha remarcado el presidente de Aecoc. “Es una realidad que preocupa cada vez más a las empresas, que no puede afrontarse con lecturas parciales o simplificadas y que afecta a la productividad, los costes, el nivel de servicio al consumidor y la capacidad empresarial para crecer y competir”, asegura.
Ignacio González también ha reiterado varias veces que “proteger la salud de las personas trabajadoras es incuestionable. Quien necesita una baja debe tenerla, y debe tenerla con todas las garantías”. No obstante, ha focalizado el problema en la identificación y reducción del absentismo evitable, así como del uso indebido o fraudulento del sistema. “Ambas realidades también existen y tienen un impacto muy serio sobre las empresas, el empleo, la economía y la sociedad. Ese es lo que hay que combatir. Aecoc no cuestiona, en absoluto, el derecho a baja, preocupa el uso indebido de ese derecho y la gestión desigual que se hace en cada comunidad autónoma, lo que supone un reto de gestión del funcionamiento del sistema”.
Cifras del gran consumo
El informe avala este crecimiento del absentismo laboral en España. Héctor Blasco ha destacado tres aspectos clave: la repetición de procesos en un grupo reducido de trabajadores (el 16,2% de las personas trabajadoras concentra el 69,3% de las bajas y el 62,6% de los días perdidos por IT), la larga duración de las bajas médicas y las patologías de más difícil objetivación (problemas musculoesqueléticos -algias- y salud mental). Estos tres ejes explican el incremento de la IT.
En total, la tasa media de absentismo por IT ha pasado del 4,12% en 2018 al 5,94% en 2024. “Empeora en todos los niveles de análisis”, resume Héctor Blasco, refiriéndose al crecimiento registrado en todos los sectores, tipos de contrato, territorios, géneros, edades, tamaños de empresa, niveles de estudio o niveles salariales.
Almacenamiento y logística (7,56%), alimentación (7,15%), transporte terrestre (6,46%) y comercio minorista (6,15%) se se sitúan con tasas superiores a la media nacional (5,94%)
Especialmente preocupante es la evolución del absentismo en los sectores enmarcados en Aecoc. Así, se sitúan con tasas superiores a la media nacional categorías como almacenamiento y logística (7,56%), alimentación (7,15%), transporte terrestre (6,46%) y comercio minorista (6,15%). “El fenómeno no responde a un repunte coyuntural, sino a una tendencia sostenida que afecta especialmente a actividades intensivas en empleo y con una elevada dependencia de la disponibilidad y presencialidad de sus plantillas”, explica la responsable de Gestión del Talento, Diversidad y Empleabilidad de Aecoc, Maite Saeta (a la izquierda, en la imagen).
El informe también identifica un aumento de las bajas de larga duración. Entre 2018 y 2024, la prevalencia de procesos de incapacidad temporal superiores a 365 días creció un 95%. A cierre de 2024, el 17,4% de los procesos que seguían activos superaba los 12 meses, frente al 12,6% registrado en 2018. Aunque estos procesos representan el 2,4% de las bajas finalizadas, concentran el 34,1% de los días de trabajo perdidos.
Por otra parte, los datos apuntan a un cambio en el perfil de las personas que inician procesos de IT. Entre 2018 y 2024, la incidencia entre los menores de 35 años aumentó un 152%, al pasar de 16,3 a 41 procesos mensuales por cada 1.000 trabajadores protegidos. En cambio, entre los mayores de 55 años descendió un 27%, de 33,8 a 24,6 procesos. No obstante, la duración media de las bajas de los mayores de 55 años alcanza los 82,2 días, frente a los 20,9 días de los menores de 35.
Respecto a los distintos territorios, el estudio revela grandes diferencias entre provincias, registrando los mayores niveles de absentismo Las Palmas (8,64%), Vizcaya (8,54%), Lugo (7,84%), La Coruña (7,76%) y Álava (7,76%), mientras que en el lado opuesto aparecen Jaén (4,40%), Cádiz (4,63%), Zamora (4,81%), Salamanca (4,85%), Ávila (4,90%) y Córdoba (4,90%).
Corresponsabilidad
Otro de los pilares sobre los que ha pivotado la intervención del directivo de Aecoc ha sido la corresponsabilidad y la colaboración entre agentes. “La resupuesta debe basarse en la colaboración y la corresponsabilidad. Requiere compromiso de Adaministraciones Públicas, empresas, mutuas, agentes sociales y trabajadores”, ha señalado. Para profundizar en las causas y las posibles soluciones, el Observatorio Aecoc del Absentismo Laboral combina el análisis de los datos de incapacidad temporal con la visión de las empresas.
En este sentido, el diagnóstico empresarial señala las listas de espera del sistema sanitario como uno de los principales factores que prolongan las bajas. Las demoras en Atención Primaria, las dificultades para acceder a pruebas diagnósticas y las esperas para determinadas intervenciones quirúrgicas pueden alargar los procesos de incapacidad temporal. Así, las empresas consideran necesario mejorar la coordinación entre los servicios públicos de salud, el Instituto Nacional de la Seguridad Social y las organizaciones.
Ignacio González: “La resupuesta debe basarse en la colaboración y la corresponsabilidad. Requiere compromiso de Adaministraciones Públicas, empresas, mutuas, agentes sociales y trabajadores”
Además, tres de cada cuatro empresas participantes valoran como baja o muy baja la eficacia del marco regulatorio actual para gestionar y controlar el absentismo no justificado. Las organizaciones reclaman procedimientos más claros, una mejor comunicación de las bajas y una mayor homogeneidad en los criterios de actuación.
Las compañías también reconocen su responsabilidad en la prevención y gestión del absentismo. Aunque atribuyen dos tercios de los factores que influyen en el fenómeno al entorno externo y un tercio a elementos internos, identifican margen de mejora en las condiciones de trabajo, la conciliación, el liderazgo y los programas de bienestar. En particular, destacan el papel de los mandos intermedios para detectar situaciones de riesgo, gestionar las cargas de trabajo y facilitar la reincorporación tras una baja.
Entre las medidas que aplican las empresas con mejores resultados figuran; la utilización de servicios médicos propios o externalizados, el seguimiento de los procesos de incapacidad temporal, la cobertura sanitaria privada complementaria y los programas de apoyo psicológico. También se incluyen la prevención de trastornos musculoesqueléticos, la adaptación ergonómica de los puestos, la automatización de las tareas de mayor esfuerzo físico y la formación de los responsables de equipo.
Espacio de colaboración
Al tratarse de un problema que excede las capacidades aisladas tanto de las administraciones como de las empresas. Aecoc propone una estrategia compartida entre Administraciones Públicas, mutuas, sindicatos y empresas para crear un espacio estable de colaboración público-privada que permita identificar buenas prácticas, evaluar medidas y avanzar hacia soluciones coordinadas.
En el ámbito institucional, el Observatorio plantea cinco líneas de actuación. La primera consiste en implementar medidas destinadas a reforzar la atención sanitaria pública y reducir los tiempos de espera en consultas, pruebas e intervenciones. También propone mejorar la interoperabilidad de los sistemas de información, ampliar gradualmente el papel de las mutuas en la gestión de la incapacidad temporal por contingencias comunes, modernizar el marco regulatorio y reforzar el diálogo social y la negociación colectiva.
Por su parte, las empresas pueden contribuir mediante programas integrales de salud y bienestar, el refuerzo del liderazgo de los mandos intermedios, el seguimiento individualizado de los procesos de larga duración, la adaptación tecnológica y organizativa de los puestos de trabajo y el intercambio de información y buenas prácticas. El informe defiende, además, un modelo de gestión que combine la atención a las personas con la exigencia de resultados.