El Blog del Retail

Sebastián Palacios Vilchez

Real Estate & Management Senior Advisor 

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Los desafíos del centro comercial
El autor valora muy positivamente la “brillante” situación que están viviendo actualmente los centros comerciales en España, pero reconoce que el futuro no está exento de riesgos. Y, en este aspecto, enumera los cuatro grandes desafíos que deben resolverse "con inteligencia" para que el sector siga siendo “el lugar más apreciado por los españoles para realizar sus compras y disfrutar de experiencias memorables”. 
07/03/2024
Los cuatro desafíos del centro comercial

Avalancha de buenos resultados en este inicio de año. En el sector de los centros comerciales, las principales inmobiliarias han cerrado el ejercicio 2023 con unos datos brillantes. Unas cifras que dejan sin argumentos a muchos analistas que anunciaron el apocalipsis y que constatan, otro año más, como las afluencias de clientes, las ventas de los comerciantes, los alquileres y muchos otros indicadores operacionales han seguido creciendo. Y ello, a pesar de la resaca de una pandemia que azotó nuestro comercio hace escaso tiempo, y, sobre todo, de la feroz competencia de unos marketplaces que no han conseguido consolidar la cuota de mercado alcanzada durante la crisis del covid.

¿Significa esto que el futuro del centro comercial está exento de sombras? Los incautos afirmarán que el horizonte está totalmente despejado. Otros, más prudentes, tenemos una visión más matizada donde la robustez y la resiliencia de los centros españoles conviven con varios desafíos importantes. Unos retos que procede resolver con inteligencia para que estos espacios, pilares fundamentales de la actividad económica de nuestro país, sigan siendo el destino de compra preferido de los ciudadanos y continúen vertebrando sus vidas. 

El primero de ellos es, sin lugar a duda, la incorporación de la tecnología. En este campo, la digitalización ha supuesto una revolución importante y, sobre todo, muy rápida del comercio. Una profunda transformación del comportamiento del consumidor, de los mecanismos y soportes de relación de las marcas con sus clientes y evidentemente, de los servicios. En poco tiempo, el sector de los centros comerciales ha progresado a pasos de gigante en la omnicanalidad y en conceptos más avanzados, como la experiencia phygital

Pero en un entorno donde los cambios tecnológicos se aceleran, aún queda mucho por hacer. La cuarta revolución industrial con su alta dosis de innovaciones en los campos de los algoritmos, big data e inteligencia artificial exige transformaciones radicales en muchos frentes. En los procesos, en la gestión, en la comunicación con el cliente, en las relaciones con el comerciante... Una evolución apremiante que va a requerir nuevos perfiles humanos, nuevas organizaciones y, sobre todo, unas importantísimas inversiones.  

Incorporación de la tecnología, consecución de ambiciosos objetivos sostenibles, adaptación de la oferta a los cambios de hábitos de consumo y simplificación del marco regulatorio son los cuatro grandes desafíos a los que deben enfrentarse los centros comerciales

El segundo gran desafío es la sostenibilidad. Hoy, todo el mundo se declara partidario de ella y anuncia a bombo y platillo largas listas de compromisos y realizaciones. Pero en este asunto de gran relevancia para nuestro planeta, la industria de los centros comerciales está abocada a ir mucho más lejos. En nuestro país, más del 60% de los complejos comerciales tiene más de 20 años de antigüedad, lo que significa que son necesarias importantes inversiones para modernizarlos y reducir sus emisiones. 

El reto no se alcanzará sin una colaboración estrecha entre los propietarios y las Administraciones públicas. En esta problemática, el Estado no puede seguir mirando hacia otro lado y debería implicarse habilitando un plan de ayudas ambicioso que facilite la modernización de muchos centros.

La sostenibilidad de los centros comerciales va mucho más allá del uso de energías renovables, de la reducción de los consumos o de la incorporación de materiales respetuosos con el medioambiente en los espacios comunes… También es necesario que los comerciantes que explotan las tiendas del centro comercial persigan objetivos ambiciosos de reducción del impacto medioambiental. El contenedor (edificio) y el contenido (comerciantes) deben alinearse si queremos ser eficaces. La convergencia es compleja, pero se deberán encontrar los mecanismos que la permitan. Es un objetivo no negociable.  

Necesidad de atraer a la juventud
El tercer gran desafío de los centros comerciales concierne a la adaptación de su oferta a los cambios profundos que están experimentado los hábitos de consumo de los españoles. Cambios derivados del envejecimiento de la población, de la transformación de la estructura familiar, de la preocupación por la sostenibilidad, del auge de la proximidad… Exigen la incorporación de nuevas actividades y servicios que respondan a las nuevas expectativas del cliente, condición indispensable para no padecer su desafección. En este combate, será crucial la capacidad del centro comercial para atraer a un público joven, que es el cliente del mañana. 

Los centros comerciales necesitan un marco administrativo sencillo, ágil y adaptado a las exigencias del mercado, pero en España existe una jungla normativa que lo impide

Por último, el cuarto gran desafío es la simplificación del marco regulatorio. El centro comercial es un espacio vivo, versátil, en constante transformación para adaptarse a los cambios de su entorno y, sobre todo, a los hábitos de vida y de consumo de los clientes. Esto exige acciones continuas de reposicionamiento, que conllevan ampliaciones o reducciones de superficie, transformaciones de usos, modernización de instalaciones, incorporación de nuevas tecnologías… 

Ante ello, los propietarios de centros comerciales necesitan un marco administrativo sencillo, ágil, adaptado a las exigencias del mercado. Ese marco no existe y la única manera de alcanzarlo, en la jungla normativa española actual, es que las autoridades aborden la problemática del centro comercial como un asunto de Estado. Son espacios de utilidad pública e interés social, generadores de una importante actividad económica, vertebradores de las ciudades y de la vida de los ciudadanos, funciones que lo justifican plenamente. 

El centro comercial ha demostrado una extraordinaria solidez. Pese a importantes y recentísimas embestidas -primero, del comercio electrónico; y después, de la pandemia- sigue siendo el lugar más apreciado por los españoles para realizar sus compras y disfrutar de experiencias memorables. Tengo la profunda convicción de que su gran capacidad de adaptación le permitirá solventar con brillantez a los desafíos que le esperan.