infoRETAIL.- Ayer fue un día de contrastes para los trabajadores de Walmart. Su plantilla, compuesta por más de 2,2 millones de personas en todo el mundo, pasó de la ilusión al desasosiego en apenas horas. El tiempo que tardó el gigante estadounidense en anunciar un aumento salarial para sus empleados, para luego confirmar el cierre de decenas de tiendas bajo su enseña Sam’s Club.

Así, a primera hora de la mañana Walmart informaba de la subida del salario mínimo, aprovechando la entrada en vigor de la reforma del impuesto de sociedades promovida por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que contempla una reducción fiscal para las empresas de 14 puntos, del 35% al 21%.

En concreto, Walmart incrementará la paga mínima a sus trabajadores en Estados Unidos a 11 dólares la hora, frente a los 10 dólares actuales. Además, ofrecerá una paga extraordinaria de hasta 1.000 dólares para los empleados con más años de antigüedad en la empresa. También reforzará los programas de prestaciones por paternidad y maternidad.

El consejero delegado de la compañía, Doug McMillon, ha reconocido que las nuevas leyes fiscales “nos brindan la oportunidad de ser más competitivos a nivel global y de acelerar nuestros planes dentro de Estados Unidos”.

Ivanka Trump, hija del presidente norteamericano, reaccionó a esta medida a través de su cuenta de Twitter: “¡Gracias a la aprobación de recortes históricos de impuestos, los trabajadores estadounidenses y sus familias están ganando! Además de aumentar los salarios por hora, Walmart, el mayor empleador de Estados Unidos, ofrece ahora a sus empleados un amplio Permiso Familiar Pagado”.

Cierre de establecimientos
Sin embargo, lo que parecía un día feliz para la multitudinaria plantilla del retailer acabó siendo una jornada de incertidumbre. A media tarde, varios medios locales estadounidenses comenzaron a informar del cierre súbito, sin previo aviso a los propios empleados afectados, de varios establecimientos de la enseña Sam’s Club, una cadena mayorista que opera mediante clientes miembros de su club de precios.

Ante estas informaciones, la propia cadena publicó un tuit en el que reconocía que, “tras una revisión de su cartera de tiendas”, había decidido cerrar una serie de tiendas y alinear mejor las ubicaciones con su estrategia. “Cerrar clubes nunca es fácil y estamos comprometidos a trabajar con los miembros y trabajadores afectados por esta transición”, añadía.

Finalmente, todo apunta a que la compañía cerrará un total de 63 establecimientos en Estados Unidos. Diez de las tiendas afectadas pasarán a convertirse en centros de distribución de comercio electrónico y los empleados de esas tiendas tendrán la oportunidad de volver a solicitar puestos en esas ubicaciones, tal y como ha informado un portavoz de Walmart.